martes, 21 de mayo de 2013

Día 1: El comienzo



Un día te miré a los ojos y me dije, no hablas, pero esa mirada me lo dice todo. Te queres expresar, y lo haces a tu manera, con un año y siete meses de vida llegaste a nuestras vidas para regalarnos una paz interna increíble a tu padre y a mi con solo mirarnos.
En este blog, que utilizaré estilo diario, no pretenderé dar consejos sobre maternidad ni salud pediátrica, estoy muy lejos de ser una madre ejemplar, aprendo con vos paso a paso.  Pretendo ser tus manos, que si bien todavía no podes ni leer ni escribir, algún día lo harás y este será mi mejor regalo: escribir tus días. 
Naciste una noche de octubre, un mes antes de lo acordado, si, un adelantado. Luego de unas largas 15 horas, me dijeron: "es hora", al quirofano. Nunca tuve una contracción, así que no sabía como eran...en un momento pensé que había tenido una y le dije al doctor: "creo que tuve algo recién", se rió... imaginensé. Si o si tenías que nacer por cesárea, porque la bolsa se me rompió a las 7 de la mañana y ya eran las 8 de la noche.  Antes de entrar, me llevaron a un cuarto blanco, uno muy frío y que da realmente miedo para prepararme, temblaba como una hoja. Más porque había una mujer que estaba en la misma situación que yo pero del otro lado de la cortina y con muchos más nervios porque no paraba gritar sus contracciones. Si, no sabía lo que eran las contracciones y ella lo estaba haciendo explícito.
Nadie me preparó, ya que ese mismo día comenzaba las clases de pre-parto, y si leí "Que esperar cuando estas esperando", pero vamos, eso es fue pura teoría. Cuando estaba ahí, lo único que pensaba era que  estuvieses bien. Entré, me dieron la peridural, la cual quiero aclarar que no me dolió nada, y todos me habían dicho que me iba a doler muchísimo, pero no. Entró tu papa y acostada nos dimos la mano muy fuerte, no paraba de temblar. Mis nervios ganaron y la anestesia no me hacía efecto. Así que me tuvieron que dormir...un rato después desperté.
Otra vez en la sala blanca y fría, y con un estado de ebriedad comencé a hablar y decir Milo...no estabas, la sensación fue horrible, no te voy a mentir, fue una sensación de vacío, pero luego me pasaron al cuarto, espere sin hablar esta vez, y cuando vino la enfermera dijo: "este es, acá esta tu hijo" y fue directo a la teta...Increíble, yo quería presentarme, saludarte, decirte "Hola bb, bienvenido al mundo", no sabía como darte la teta, y como saberlo si no hay un manual que te prepare para el modelo de cada pequeña boca, si, dolió y mucho. Pero de ahí en más comenzamos nuestra historia juntos y todo ese dolor corporal se esfumo sólo por sentir tu cuerpo en mis manos. 

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